Entrevista Pedro Barato, presidente de CEAT, para la revista Plan

 

Pedro Barato, presidente de CEAT

España es el sexto país de la UE con mayor número de autónomos. ¿Cómo valora esta situación?

España es un país de empresarios autónomos y pymes, en particular de microempresas. El 99,9% del total de las empresas españolas tienen menos de 250 trabajadores y más del 55% no tiene asalariados, es decir, aproximadamente 1,75 millones de empresas de menor dimensión son empresarios individuales. Del resto de empresas con asalariados (1,44 millones) el 91% tienen menos de 10 empleados (microempresas); el 7,52% tienen entre 10 y 49 trabajadores (pequeñas empresas); el 1,2% tienen entre 50 y 249 trabajadores (medianas empresas) y tan sólo el 0,34% (unas 5.000 compañías) son catalogadas como grandes empresas, con más de 250 trabajadores (0’3% del total). En España, el 16% de la población ocupada son autónomos, frente a la media europea del 14%, según los últimos datos de Eurostat.

Estas cifras dan idea de la importancia de las pymes y de los empresarios autónomos en nuestro tejido productivo.

-¿Qué porcentaje de empresarios de pymes son autónomos? ¿Qué lectura se puede hacer de esos datos?

-Se están produciendo ciertas confusiones en relación con el concepto empresarios autónomos. Muy a menudo se intenta contraponer el término empresario con el de autónomo y este es un planteamiento artificial.

Los pequeños empresarios son empresarios autónomos porque están obligatoriamente en el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA,) al realizar de manera habitual personal y directa una actividad económica sin ser asalariados, y con independencia de que tengan o no trabajadores a su cargo y porque, además, en la mayoría de los casos, están sometidos al régimen tributario del IRPF, normalmente en la modalidad de módulos.

La actividad empresarial o profesional realizada de modo autónomo constituye   una importante realidad en la estructura económica y social de España, ya que cuatro de cada cinco unidades empresariales registradas están compuestas por empresarios autónomos sin trabajadores y por empresas con plantillas de menos de 3 trabajadores, que representan el 81% sobre el total de empresas en España.

Según los datos de la Tesorería General de la Seguridad Social, la afiliación de trabajadores por cuenta propia la enero de 2017 fue de 3.177.431 afiliados, representando estos el 18% del total de afiliados ocupados al sistema de la Seguridad Social.

Estos datos reflejan la importancia del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en el tejido productivo en España, al encuadrar a la mayoría de los empresarios y profesionales por cuenta propia, configurando el régimen especial más heterogéneo.

-¿Existe relación entre el incremento del paro y la evolución del número de autónomos?

Efectivamente, hay una relación. Muchas personas que perdieron sus empleos como consecuencia de la reciente crisis económica que hemos sufrido optaron por establecerse por su cuenta. En los últimos años, en España hemos vivido un auge del emprendimiento como salida profesional; en muchos casos no tanto como vocación empresarial sino como salida ante la falta de oportunidades en el mercado laboral y el fuerte aumento del desempleo. El incremento de empresarios autónomos es siempre una buena noticia, ya que son el germen de la generación de riqueza y nuevos puestos de trabajo.

Sin embargo, en este repunte se encuentran proyectos empresariales que no son todo lo sólidos que sería deseable y, por ello, se registra una elevada tasa de mortandad empresarial en los primeros años de actividad. De ahí que desde CEAT insistamos en la importancia de incentivar las vocaciones empresariales desde las primeras etapas educativas. Es preciso crear un clima que promueva la actividad empresarial, porque sin duda ésta es la mejor medicina que se puede aplicar para solventar el grave problema de desempleo que tiene España.

En cualquier caso, ya sea por vocación o por necesidad, lo importante es emprender con cabeza y teniendo presente que emprender no es fácil, que implica riesgos, sacrificio y esfuerzo

¿Cómo ha afectado la reciente crisis a los autónomos españoles?

La crisis, sin duda, ha pasado factura a los empresarios autónomos, motor de la economía española. El panorama desde 2007 a 2014 ha sido desolador. En este periodo hemos hablado de paro, de aumento de las deudas y de la morosidad, de escasez de crédito, de incrementos de los impuestos, de pérdida de confianza, caída del consumo y de las ventas y, sobre todo, de cierre de negocios. Todavía hoy hay 170.000 autónomos menos que en 2008, y ello pese a que en los últimos años se han recuperado dos de cada tres empleos autónomos que se destruyeron durante los peores años de la crisis.

-¿Cómo valora la reciente Ley de Medidas Urgentes del Trabajo Autónomo, actualmente en trámite parlamentario?

-La valoración, en general, es muy positiva. Es una ley que mejorará la protección social, las condiciones para emprender, la segunda oportunidad, eliminará trabas y facilitará la actividad de los autónomos. Creo que es una ley que ayudará a que se sumen más empresarios autónomos y a que los que están consoliden su actividad y que puedan crear puestos de trabajo.

-¿Qué novedades introduce para los autónomos?

Las principales medidas que contempla son la ampliación de la tarifa plana de 50 euros a un año de actividad; se podrá reemprender con tarifa plana tras dos años de haber interrumpido la actividad si el empresario autónomo no se había beneficiado antes de esta tarifa, y tres si lo había hecho; se mantienen las bonificaciones de la cuota que conlleva la tarifa plana ya en marcha para los 12 meses posteriores a los 12 en los que se establece la tafia plana.

Además, se podrá cambiar la base de cotización hasta cuatro veces en el mismo año; las altas y bajas se harán efectivas desde el mismo día y los empresarios autónomos solo pagarán por los días en que hayan ejercido su actividad. Los recargos a la Seguridad Social se reducen a la mitad en caso de retraso en el pago de la cuota, pasando del 20% actual al 10% en el primer mes. Se devolverá de oficio el exceso de cotización de las personas en pluriactividad y se desvincula la subida de las cuotas de las subidas del SMI, societarios y personas físicas. También se puede compatibilizar el 100% de la pensión con un trabajo por cuenta propia, siempre que se tenga al menos un empleado y se reconoce el accidente in-itinere.

Igualmente, se establece un 30% de deducción de los gastos de suministro de agua, luz, electricidad y telefonía para los autónomos que trabajan desde su casa, así como deducciones para la manutención de actividad de hasta 26,67 euros diarios (dietas), siempre y cuando puedan comprobarse fehacientemente por medios telemáticos (48,08 euros diarios si son fuera de las fronteras españolas).

-¿Qué medidas serían necesarias, a su juicio, para mejorar el entorno regulatorio de los empresarios autónomos ?

– Hay que tener presente que, en muchos casos, los autónomos somos empresarios de carácter individual; que el 80% de las empresas son familiares; y que el 90% de las pymes tienen al frente un empresario autónomo, que generan el 65% del empleo.

En este sentido, muchos de los problemas a los que los autónomos nos enfrentamos son comunes a los de las empresas de menor dimensión. Entre ellos, los derivados de la morosidad y de la excesiva burocracia administrativa. Es preciso eliminar trabas y obstáculos burocráticos que muchas veces emanan de las exigencias de las distintas administraciones. Asimismo, hay que revisar las políticas fiscales, para adaptarlas mejor a la realidad de este colectivo.

Los empresarios autónomos, sus empresas, tienen que ser competitivas y crecer y, para ello, hay que apostar por la innovación, formación, internacionalización, ajustes fiscales o la simplificación de las legislaciones en las diferentes comunidades autónomas para que se pueda avanzar en la unidad de mercado.

Una de las principales críticas desde el ámbito de los autónomos es la elevada fiscalidad que pesa sobre sus actividades ¿Cómo valora esta situación?

-La elevada fiscalidad es una pesada losa para los autónomos. Desde CEAT reclamamos una política fiscal que favorezca la actividad productiva e incentive el emprendimiento y que tenga en cuenta la realidad de los empresarios autónomos españoles.

Es prioritario adecuar el marco fiscal a la realidad del tejido empresarial española, integrado en un 99% por empresarios autónomos y empresas pequeñas y medianas, reduciendo la elevada carga fiscal que en ocasiones ahoga las iniciativas emprendedoras y las actividades económicas de los autónomos y las pymes.

-¿Cree que la tarifa plana contribuye a mejorar la situación de los autónomos y a favorecer el emprendimiento y la creación de empleo?

– El planteamiento, si me lo permite, no responde al proceso que lleva a un empresario a decidirse a contratar. El empresario no toma una decisión en función de si existen ayudas o no. Planifica, prevé como va a ir su negocio, sus ventas… en definitiva, hecha cuentas y en función de éstas decide contratar. Una vez tomada la decisión puede ver qué tipo de ayudas o bonificaciones existen a la contratación.

No obstante, medidas como la tarifa plana o el contrato de apoyo a los emprendedores pueden ayudar a crear empleo. Si bien, hay que señalar que la tarifa plana ha sido menos efectiva para los autónomos porque la excesiva burocracia no se lo ha puesto nada fácil.

-¿Tienen los autónomos mayores dificultades para acceder a la financiación necesaria para el desarrollo de sus actividades? ¿Qué medidas propondrían para mejorar esta financiación?

-Sin duda, un empresario autónomo no cuenta con los recursos ni las garantías necesarios para afrontar las necesidades financieras de su actividad o para acceder al crédito bancario necesario para realizar la misma. Además, esta situación se ve agravada por los efectos de la morosidad, que es una de las mayores lacras que pesan sobre la gestión de nuestras empresas y que limitan su capacidad de financiación. Desde hace años, desde CEAT estamos colaborando con CEPYME en el impulso de una estrategia cuyo objetivo es conseguir un cambio de cultura que penalice esta mala práctica comercial y contribuya a su erradicación.

Es preciso garantizar el cumplimiento de la Ley en esta materia, pero, además, hacen falta medidas estructurales que permitan una mayor corrección de los niveles de morosidad, dado que ni la bonanza del ciclo económico ni la nueva regulación parecen tener mayor incidencia en su reducción. Abogamos por tomar medidas, también de carácter fiscal y en los ámbitos de la educación y la formación, que contribuyan a erradicar esta “cultura de la morosidad”, que aún sigue muy enraizada entre las empresas y las administraciones.

-¿Cómo se ven afectados los autónomos por la complejidad burocrática y la profusión de normas reguladoras?

-La excesiva burocracia genera también innumerables costes en tiempo y dinero para los empresarios autónomos y desincentiva en muchos casos el desarrollo de estas actividades. Hay que crear un marco que, lejos de obstaculizar, incentive la iniciativa empresarial y el posterior desarrollo de empresas. Y para ello, es preciso simplificar y reducir los trámites administrativos que actualmente existen. Por ejemplo, limitando la proliferación normativa, que hace que anualmente se publiquen en España unas 170.000 páginas del BOE y más de 800.000 de los boletines oficiales de las Comunidades Autónomas. Cientos de decretos, leyes, disposiciones y normas que los empresarios autónomos y las empresas deben digerir y aplicar. Asumir tantas y tan variadas normas, su dispersión, y la poca coordinación, cuando no competencia, existente entre las distintas administraciones a la hora de legislar y regular, dificulta nuestra actividad..

Esta sobrerregulación supone extraordinarias dificultades, tiempo y costes, que perjudican la actividad productiva y la competitividad, pone en peligro la unidad de mercado y obstaculiza enormemente las posibilidades de desarrollo de las empresas. Es cierto que se ha avanzado mucho en la simplificación de los procedimientos para crear empresas, aunque estamos lejos de las facilidades que existen en otros países.

Además, es necesario crear un entorno regulatorio favorable para la actividad de las pymes y, en particular, la de las empresas de menor dimensión y los autónomos.

-¿Cómo afecta la digitalización a los autónomos?

-Como para el conjunto de los empresarios y de la sociedad, la digitalización es una realidad que invade todos los ámbitos de nuestra vida, profesional y personal, y un reto al que debemos adaptarnos si no queremos quedarnos fuera del mercado. La transformación digital es imprescindible para no perder el tren de la competitividad y del futuro y los autónomos tenemos que ser capaces de aprovechar las herramientas de todo tipo que la revolución digital nos ofrece, no solo para crecer, sino también para sobrevivir en un entorno cada vez más competitivo y globalizado.

Para ello, es preciso impulsar un entorno digital propicio, pero también decisiones políticas orientadas a conseguir este objetivo, concienciando sobre las ventajas que aportan las nuevas tecnologías, las oportunidades que ponen a disposición de os empresarios y también adoptando decisiones y políticas que incentiven la incorporación de las nuevas tecnologías en las actividades productivas.

-Francia acaba de poner fin al Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos, que considera que genera “graves disfunciones”, de manera que a partir del 1 de enero este colectivo pasará al Régimen General de la Seguridad Social ¿Cree que esta situación es equiparable a España? ¿Qué mejoras debería incorporar el RETA?

No, creo que somos países diferentes, con diferentes formas de funcionar.   En España el colectivo de los autónomos es un grupo muy heterogéneo y disperso. Para unos el IVA es el principal problema, para otros el IRPF, para otros el Impuesto de Sociedades, para otros las cuotas a la Seguridad Social. Por otro lado, España, en comparación otros países de la UE es un país que protege a los autónomos: tenemos prestación por cese de actividad, se cobra la baja desde el cuarto día, etc.

Los franceses tienen mejor regulación en aspectos como la segunda oportunidad, o el reconocimiento al emprendedor, pero en nivel de protección España está más avanzada que Francia. El Estatuto del Trabajador Autónomo ha sido usado por la Comisión Europea para elaborar el Estatuto del Trabajador Autónomo europeo.

Otra de las demandas de los autónomos es la de favorecer el acceso de este colectivo a la formación ¿Qué cree que se puede hacer en este ámbito?

-Más que una demanda es una necesidad. La competencia empuja fuerte y el reciclaje, la formación y adaptarse al cambio es imprescindible. De hecho, uno de los aspectos destacables de la nueva Ley es la mejora en los programas de formación e información de PRL; como un derecho que se adapta a sus necesidades.